Quizá aún no sepas bien qué es el Síndrome Visual Informático, pero afecta a más del 90% de las personas que estamos tres o más horas ante la pantalla del ordenador.

Los síntomas del Síndrome Visual Informático (SVI) son la visión borrosa, la sequedad, ojos rojos, dolor de cabeza, visión doble o cansancio generalizado. ¿No te ha pasado que algún día has salido del trabajo y solo pensabas en meterte en cama a descansar?

Los motivos por los que el Síndrome Visual Informático afectan a tantas personas son muy claros: el uso de nuestro sistema visual ante las pantallas es muy diferente al que hacemos en el resto de labores del día a día. Ante el ordenador, necesitamos mantener el ojo bien enfocado en una distancia muy cercana (50-60 cm) durante un largo periodo de tiempo, recibiendo emisiones de la luz que emiten (luz azul), con un pestañeo muy lento y sin permitir al ojo realizar sus descansos recomendados, mirando a lo lejos durante unos segundos.

¿Cómo podemos mitigar esos problemas? Hay varios aspectos a tener en cuenta. ¡Comenzamos!

  1. Llevando una graduación correcta en nuestras gafas o lentes de contacto.

Como en todo, tener una buena visión ante las pantallas es necesario para evitar que el ojo realice un sobreesfuerzo que nos puede pasar factura. Un pequeño error de graduación puede generar grandes molestias; así que, si hace tiempo que no te revisas… ¡Ya sabes! Te esperamos en C/Orense 7 para comprobar que todo funcione correctamente.

  1. Utilizar lentes ocupacionales: son las denominadas gafas progresivas para jóvenes.

Sus lentes ofrecen una zona que relaja nuestra visión cercana, dando un confort y descanso al ojo que se nota al final de la jornada. ¡Si quieres más información sobre ellas, ven a vernos!

  1. Haciéndote con unas lentes con sistema Blue Control o protección ante la luz azul.

Hoy en día los fabricantes de lentes han diseñado infinidad de sistemas que ayudan a que nuestro ojo funcione en las mejores condiciones durante toda la jornada. Una de las soluciones son las lentes con filtro de luz azul, que mitigan la incidencia de esa luz procedente de la pantalla en nuestra retina, evitando todos los daños asociados a la misma.

Y, por último, recordarte que en tu mano está el mantener una buena iluminación en la zona de trabajo, así como la postura correcta ante la pantalla. Mantén la distancia de seguridad (más de 60 cm. entre cara y pantalla) y evita que tus ojos estén colocados más altos que la propia pantalla. ¡Estos dos truquitos te ayudarán a rebajar la fatiga visual acumulada durante toda la jornada!

 

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